Coronariopatía

Ruptura de pared libre del ventrículo izquierdo

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En pacientes con infarto agudo de miocardio, la rotura de la pared libre del ventrículo izquierdo (VI) tiene una incidencia inferior al 1 al 5%.

Ocurre dentro de los 5 días en aproximadamente el 50% de los casos y puede ocurrir hasta 2 semanas después del evento. Es más frecuente en infarto de parede inferior o lateral, y la rotura suele producirse en la unión de la zona lesionada con la normal.

Los factores de riesgo para la ruptura de la pared libre del VI son:

– Ausencia de circulación colateral o pacientes sin antecedentes, ni síntomas de angina

– Tamaño del infarto

– Elevación del segmento ST o desarrollo de onda Q en el ECG inicial

– Edad > 70 años

– Uso de terapia fibrinolítica más de 14 horas después del inicio de los síntomas

–  Mujeres.

La rotura completa de la pared libre del LV suele provocar hemopericardio y muerte por taponamiento cardíaco. Se debe sospechar insuficiencia cardíaca derecha repentina y shock, que progresa rápidamente a actividad eléctrica sin pulso. La pericardiocentesis de emergencia puede confirmar el diagnóstico y aliviar temporalmente los síntomas. La ecocardiografía transtorácica puede ayudar a confirmar el diagnóstico.

La ruptura incompleta o subaguda puede ocurrir cuando un trombo organizado y el pericardio contienen la salida de sangre de la perforación ventricular. Esto puede progresar a la ruptura completa o un falso aneurisma que involucra el saco pericárdico, o formar un pseudoaneurisma ventricular. Esto puede manifestarse con dolor torácico persistente y recurrente, náuseas, agitación, hipotensión transitoria o cambios electrocardiográficos por pericarditis regional.

La supervivencia depende principalmente del reconocimiento rápido y la terapia inmediata.

Si los síntomas son sugestivos con cambios electrocardiográficos y ecocardiográficos sugestivos, se puede realizar una pericardiocentesis guiada por ecocardiograma si se visualiza líquido pericárdico.

Si el líquido perforado es sangre, debe indicarse cirugía inmediata.

La estabilización hemodinámica inicial se puede lograr con la administración de líquidos, soporte inotrópico, vasopresores, pericardiocentesis y el uso de un balón intraaórtico o circulación extracorpórea percutánea, si está disponible. Se debe realizar una reparación quirúrgica inmediata.

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Sobre o autor

Williams Roberto Lata Guacho

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