Nutrición Prevención

¿Ya conoces la especialidad de medicina del estilo de vida?

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¿Has oído hablar alguna vez de la medicina del estilo de vida? Recientemente, la American Heart Association (AHA) publicó un artículo con pautas prácticas para que los profesionales de la salud estén al tanto de este campo de la prevención.

El artículo comienza comentando el reducido número de veces que durante la consulta médica se abordan pautas básicas como alimentación, actividad física, calidad del sueño y malos hábitos como el tabaquismo, justificándolo por la baja percepción de los efectos, consultas rápidas, falta de recursos de apoyo, centralización de la consulta sobre medidas de medicación y, principalmente, falta de formación específica para promover la comprensión y el compromiso del paciente.

Para empezar, hay 5 pilares de un estilo de vida saludable:

De estos campos, uno que ya tiene un enfoque sistemático bien definido es la lucha contra el tabaquismo. Es la conocida estrategia de las 5 As (inglês Assess, Advise, Agree, Assist e Arrange). ¿Qué pasaría si usáramos este mismo enfoque para los otros 4 pilares de un estilo de vida saludable? Los 5 As se verían así:

1 ) Assess – evaluar el conocimiento del paciente, la comprensión del impacto de adoptar un estilo de vida saludable y cuánto está dispuesto a participar. Utilizando preguntas con respuestas cortas y ya facilitando los próximos pasos según la situación.

2 ) Advise – Asesorar o aconsejar al paciente brindándole toda la información sobre los factores de riesgo, cuáles son los hábitos saludables e importantes y qué malos hábitos deben evitarse. El foco principal está en la información desconocida o errónea del paciente sobre entendimientos y estrategias para promover la salud (mostrando que el camino con ayuda puede ser mucho más fácil de lo que imagina). Es importante en este punto tener ya feedback del paciente sobre sus dudas y preguntas para ajustar las siguientes estrategias.

3) Agree – Aceptar : transformar vagas pautas sobre estilo de vida en orientaciones prácticas, objetivas y sobre todo medibles y proporcionales a lo obtenido en las etapas anteriores. Ejemplo: En lugar de orientar sobre la práctica de actividad física intensa en un individuo completamente sedentario, comience con caminatas cortas o incluso anímelo a establecer metas diarias de número de pasos mediante el uso de aplicaciones para teléfonos celulares.

4) Assist – Asistencia : tiene como objetivo mantener el ánimo y reducir las barreras personales en relación a lo determinado en el paso anterior. Después de la retroalimentación del paciente sobre su autonomía, competencia y soluciones encontradas (recuerde que es decisión del paciente), encontrar los posibles obstáculos que puedan surgir y ayudar al paciente con evaluaciones de costo-beneficio, mostrando nuevas ideas o estrategias que pueden basarse en experiencias previas exitosas, además de utilizar a favor las propias habilidades del paciente. En esta etapa, respetando la libertad de elección del paciente, se pueden sugerir desviaciones de ruta o incluso cambios radicales en los planes.

5) Arrange – Alojamiento / Acompañamiento (organización): fase de seguimiento y retroalimentación de las acciones implementadas, con nuevas consultas en las que el paciente resume sus acciones en el mundo real, utilizando preferentemente los objetivos medibles previamente definidos. En esta fase, la narrativa médica será dirigida y proporcional a las acciones iniciadas por el paciente, promoviendo una mayor comprensión del proceso, ya sea a través de explicaciones u ofreciendo material de estudio (textos, audios, videos, plataformas, etc). Esta es la fase de MONITOREO y sucede junto con más orientación o incluso ajustes de rumbo en relación con las metas.

Lo ideal es que todo este proceso se lleve a cabo con un equipo multidisciplinar familiarizado con esta metodología: enfermeras, nutricionistas, educadoras físicas, en algunos casos psicólogos, terapeutas ocupacionales y otros especialistas.

Otro punto importante es que actuar sobre algunos o solo 1 pilar del estilo de vida en muchas situaciones puede ser mucho más fácil, más práctico y con más posibilidades de éxito, también porque incluso de forma aislada ya tiene un gran impacto en la salud cardiovascular (vean por ejemplo, el abandono del hábito tabáquico, factor modificable de mayor impacto en el análisis del estudio INTERHEART). Este enfoque más enfocado puede ser más viable, incluso considerando los factores de riesgo que presenta el paciente, y a menudo puede ser la puerta de entrada para lograr los 5 pilares.

En próximos posts profundizaremos en cómo abordar al paciente en relación a cada uno de los pilares, empezando por la parte alimentaria.

Fuente bibliográfica.

KRIS-ETHERTON, Penny M. et al. Strategies for Promotion of a Healthy Lifestyle in Clinical Settings: Pillars of Ideal Cardiovascular Health: A Science Advisory From the American Heart Association. Circulation, 2021.

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Sobre o autor

Williams Roberto Lata Guacho

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